Vamos a comenzar una ronda de entrevistas a grupos de alumnos de nuestros conservatorios superiores para conocer de primera mano cómo se trabaja en ellos en la actualidad.
La novedad en esta ocasión no será la forma de realizar la entrevista. Cada pregunta será respondida por un alumno diferente, lo que nos permitirá obtener una visión más plural.
Este ciclo comenzará con el Real Conservatorio Superior de Madrid con Saxofón Atocha.
SaxRules: ¿Qué fue lo que más os motivó a venir a Madrid para estudiar?
Alfonso Rosell: Personalmente, nunca tuve la idea de realizar mis enseñanzas superiores en este centro. Mi profesor del grado profesional de Alicante, Javier Carrillos, me fue compartiendo diferentes tipos de perfiles de profesores. Él siempre me dijo que debía encontrar un profesor con una inquietud artística que me animase a trabajar y a poder dar lo mejor de mí. Uno de esos profesores era Andrés.

Sin embargo, Zaragoza estaba totalmente fuera de mis intenciones, ya que al vivir en Alicante pensaba que no podría costear cuatro años de estudios, y, sobre todo, no había tenido ningún tipo de contacto con Andrés nada más que por las redes sociales de su cuarteto y sus diferentes grabaciones. Pero coincidió que estuvimos junto al ensemble de saxofones del Conservatorio Profesional de Alicante tocando en Madrid en el encuentro nacional y se empezó a rumorear que Andrés haría el traslado a Madrid. Tanto Javier como José Antonio me decían que la oportunidad iba a ser muy grande, ya que un profesor de dicho calibre estuviera en la capital era una mina de oro.
Así que, junto a otra compañera, decidimos apuntarnos a dos días vista a las puertas abiertas en Zaragoza. Supuso salir de Alicante en coche a las cuatro de la mañana, pero pensábamos que merecería la pena.
Desde el primer momento, entablar una conversación con alguien que de cada pequeño detalle te abre un mundo nuevo es una sensación indescriptible, y esa fue la que me llevé de aquella clase junto a él.
Desde ese momento me di cuenta de que tenía que hacer lo que estuviera en mis manos para poder estudiar con él, sabiendo que Madrid era una ciudad mucho más costosa que Alicante y que mis padres iban a hacer un desembolso muy grande porque creían en lo que Andrés hacía.
Sin duda, lo que más me motivó a venir a estudiar a Madrid fue la figura de Andrés, tener la oportunidad de estar en su aula es una fortuna. Además, Madrid, a nivel cultural, podría ser (si no lo es) la ciudad con más oferta cultural de todo el país. En cualquier momento están desarrollándose diferentes eventos a los que puedes acudir y aprender muchísimo, ya sea pintura, teatro, etc.
SaxRules: Para alguien que no lo conozca ¿cómo describirías a Andrés Gomis como profesor?
Javier Martín: Andrés es ese profesor que te cambia la vida en cada clase, que tiene una solución para todo, que te motiva cada día para ser un mejor artista y persona. Es un pedagogo y saxofonista referente en el panorama musical tanto por su larga carrera como profesor, como de intérprete a solo y de música de cámara. No he conocido a un músico de la talla de Andrés. Desde el primer día que llevo trabajando junto a él estoy realmente encantado por toda su dedicación, ambición y paciencia con la que trabaja día a día para ayudarnos a ser mejores músicos. Es realmente admirable la forma en la que nos muestra cada pequeño detalle de sus métodos, experiencias y recursos que dispone sobre nuestro instrumento. Es todo un observador y perfeccionista sobre lo que necesita el saxofonista del siglo 21 y eso le hace ser el gran maestro que es. Nos trasmite una idea de la música que no he visto en ningún otro profesional y estoy realmente agradecido e ilusionado de poder formar parte de este proyecto dirigido por él.
SaxRules: ¿Cómo es una clase con Andrés Gomis y que la hace diferente?
Julia Cano: Dar clase con Andrés es una experiencia que todo alumno de saxofón debería conocer. Cada semana es una aventura, y no es posible planificar con exactitud qué se va a trabajar en cada clase, ya que siempre tenemos múltiples frentes abiertos.

Con solo escucharte un par de notas, Andrés tiene la capacidad de diagnosticar qué problemas estás teniendo, por qué se producen y ofrecerte de inmediato las herramientas para solucionarlos. Por eso, consideramos que es un espacio que nos “ilumina” cada semana y nos empuja a seguir estudiando. Sin duda, una de las cosas más valiosas que nos inculca es la necesidad de afrontar grandes retos, salir de nuestra zona de confort y superarnos, acompañándonos con plena confianza en nosotros, por ambiciosas que sean las metas.
Una de las cosas más bonitas de este camino es que el trabajo es tanto individual como cooperativo, por lo que te sientes muy acompañado tanto por Andrés como por tus compañeros, con quienes compartes las dificultades y las alegrías del camino. Siempre está dispuesto a ayudarte en todo lo que necesites, ya sea para organizarte la vida o incluso para acompañarte a probar un saxofón. Además, nos contagia su energía y nos impulsa a formarnos de manera integral, a ir siempre más allá y a no conformarnos únicamente con lo académico, ya que una clase individual de saxofón a la semana es un estímulo necesario, pero no suficiente, para construir un músico completo.
Estudiar con Andrés tiene algo especial: No consiste en basar las clases en tareas obligatorias cada semana, sino que se genera una búsqueda constante de tus inquietudes y objetivos personales, que despiertan las ganas de mejorar y se convierten en el motor del estudio.
SaxRules: ¿Qué ventajas tiene estudiar saxofón en una ciudad como Madrid? ¿Y dificultades?
Ángel González: Madrid es, sin duda, un núcleo de cultura y actividad artística del que nutrirse, así como un entorno rico en experiencias que favorecen el crecimiento personal. La ciudad ofrece una amplia variedad de auditorios, museos y teatros, todos ellos con una programación tan extensa y diversa que resulta imposible abarcarla en su totalidad. Además, desde el RCSMM tenemos la oportunidad de participar en algunos de estos espacios. Por ejemplo, durante este curso, en los encuentros de grandes agrupaciones del conservatorio, el aula de saxofón ha tenido la ocasión de actuar en el Teatro Monumental junto a la banda sinfónica.

Por otro lado, Madrid, del mismo modo que ofrece grandes ventajas, también presenta ciertos inconvenientes. Los estudios superiores de música suelen comenzar a los 18 años, una edad en la que no todo el mundo está preparado para abandonar su hogar, especialmente si se reside lejos. Trasladarse a la capital sin conocer a nadie, viviendo en un piso compartido o en una residencia de estudiantes, puede hacer que el proceso de adaptación resulte especialmente duro.
A esto se suma el problema actual del elevado coste de la vivienda en grandes ciudades como Madrid. Cada vez es más difícil encontrar un alojamiento asequible durante los cuatro años de estudios, y el esfuerzo económico para las familias es considerable. Esta situación obliga, en muchos casos, a residir en zonas alejadas del centro, o al menos no tan próximas al conservatorio como se desearía, ya que este se encuentra en una zona céntrica. Como consecuencia, los desplazamientos en transporte público se vuelven necesarios y pueden verse afectados en momentos inoportunos por diversos factores, como obras, retrasos o huelgas. En definitiva, es importante mantenerse informado y prestar especial atención en horas punta, una circunstancia que, si bien no es exclusiva de Madrid, sí es característica de las grandes ciudades.
SaxRules: ¿Cómo influye la vida cultural y musical de Madrid en vuestro desarrollo como músicos?
Hugo Hernández: A nivel de oferta cultural y musical, la ciudad de Madrid es un lugar increíble. Siempre puedes ir a conciertos, obras de teatro, espectáculos de danza, museos, películas, exposiciones…
El Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, de hecho, es un buen ejemplo; tenemos al lado el Museo Reina Sofía. Este mes de marzo hemos ido ya un par de veces: vimos al cuarteto Kebyart y estuvimos en un estreno relacionado con una exposición del museo, en el que tocó nuestro compañero Ángel.
También hemos estado en algún que otro concierto de cuartetos de cuerdas en el Círculo de Bellas Artes, y en un espectáculo de danza contemporánea en los Teatros del Canal.
Para mí, personalmente, venir a Madrid ha sido lo mejor que podría haberme pasado. Soy de un pueblo en el que el acceso a la cultura es bastante más limitado, y empezar primero de Enseñanzas Superiores aquí ha sido como un despertar. Te das cuenta de que todas las artes están relacionadas entre sí y con el resto del mundo, y es precioso. El músico tiene que beber de eso, contaminarse de pintura, poesía, teatro… Y en este país, uno de los mejores sitios para hacerlo es Madrid.
SaxRules: Si tuvierais que recomendar a otros jóvenes saxofonistas estudiar con Andrés Gomis en Madrid ¿Qué les dirías?
Andrés Cordero: Recomendar a Andrés es muy sencillo porque, aunque personalmente no lo conozcan, su trayectoria y su trabajo en el mundo del saxofón hablan por sí solos. Reconocido no solo en España, sino también en muchos países donde su intervención en los escenarios ha sido altamente valorada, tanto como solista, como junto al Sigma proyect. Su compromiso con la innovación y la exploración del instrumento dentro de la música contemporánea refleja claramente su implicación en la evolución y el desarrollo del saxofón.
Pero yo, como alumno, tras haber tenido la oportunidad de conocerlo en persona, puedo decir que es una persona muy especial. Es metódico y capaz de encontrar todos los mecanismos posibles para resolver cualquier problema, además de ser muy meticuloso y disciplinado en su trabajo.
Es alguien capaz de contagiar su pasión por la música en todo lo que hace. Para él, la música es algo que no conoce límites: es algo vivo, en constante transformación. Con Andrés, el aprendizaje es continuo; nunca es suficiente. No hay límites, solo un trabajo constante, porque el mañana es hoy y el futuro es ahora.
SaxRules: ¿Cuál ha sido el momento más intenso o divertido que habéis vivido tocando juntos en vuestra primera gira por conservatorios de Madrid?
Iker García: Durante nuestra primera gira por los conservatorios de Madrid vivimos momentos muy especiales que, sin duda, se nos han quedado grabados como grupo.

Si tuviéramos que destacar el episodio más divertido, todos coincidimos en uno: durante una de las actuaciones, uno de nuestros compañeros sufrió la rotura de sus pantalones en pleno escenario… aunque lo más curioso es que ni el público ni el propio desarrollo del concierto se vieron afectados. Nos enteramos después, ya fuera del escenario, lo que convirtió la anécdota en algo todavía más gracioso al comentarlo entre nosotros. Fue uno de esos momentos que surgen de forma inesperada y que acaban reforzando la complicidad del grupo.
En cuanto a lo más intenso, no hubo un único momento especialmente dramático sobre el escenario, pero sí recordamos el primer día de la gira, tras el concierto en el conservatorio de El Escorial. La vuelta se nos hizo especialmente dura: al estar bastante lejos, tuvimos que encadenar varios transportes para regresar, lo que nos dejó completamente agotados. Fue un momento de cansancio más físico que artístico, pero también muy representativo del esfuerzo que hay detrás de cada concierto.
En conjunto, esta experiencia no solo nos permitió crecer musicalmente, sino también compartir vivencias que han fortalecido nuestra conexión como grupo.
SaxRules: Muchísimas gracias!!
