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Había una vez un niño de Quart de Poblet (Valencia) que tocaba el saxofón. Durante su infancia y juventud se formó en el CEM de Torrent, el CSM “Joaquín Rodrigo” de Valencia,  el RCSM de Madrid y posteriormente con Andrés Gomis.

Durante sus estudios de clásico le picó el gusanillo del Jazz y realizó sus incursiones en Jazz y armonía moderna de la mano de Ramón Cardo y Daniel Flors

 Fue Becado por la Asociación de Intérpretes y Ejecutantes” (AIE), la Junta de Andalucía y el Berklee College of Music (Boston, USA) e inició sus estudios en esta institución estadounidense en mayo de 2007. En agosto de 2010 se graduó obteniendo el Diploma in PerformanceSumma Cum Laude. Además fue galardonado con el Mark Turner Scholarship de la división de interpretación.

En 2012 grabó su primer disco “Leandro Perpiñán Quartet” obteniendo una buena acogida de crítica y público. Ese mismo año su composición “El Cicle de l’Aigua” obtiene el 2° puesto en el concurso de composición de Sedajazz en Valencia. En 2014 su arreglo para Big Band del tema “De Camino” compuesto por P. Sambeat, se llevó el 3er premio en el concurso de arreglos para Big Band de Granada.

Como docente ha trabajado en varias escuelas de música y conservatorios de Valencia y Andalucía. Es miembro numerario del cuerpo de profesores de saxofón de la Junta de Andalucía desde el año 2002, con plaza en el CPM “Cristóbal de Morales” de Sevilla desde septiembre de 2003.

En noviembre de 2015 vuelve al CSM “Manuel Castillo” de Sevilla, donde previamente había ocupado el puesto de profesor de saxofón clásico desde el 2003 hasta el 2009, en calidad de profesor de saxofón de Jazz.

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En la primavera de 2016 lanzó su segundo disco “Por Allí Viene Costi”, junto a un elenco de destacados artistas del Jazz español. Un discazo que ya presentamos en SaxRules de temas originales donde confluyen las últimas corrientes que han derivado en el Jazz actual.

Pero dejémonos de cuentos y entrevistemos a Leandro Perpiñán.

SaxRules: Hola Leandro. ¿Quién te inoculó el virus del Jazz?

Leandro: Pues yo creo que venía inoculado ya de fábrica. Probablemente escogí el saxofón porque lo había escuchado en la radio, en músicas afines al Jazz. Recuerdo que el primer disco que compré fue la banda sonora de la película The Glenn Miller Story, en vinilo, con 13 o 14 años. Pronto vinieron otros vinilos con Coltrane y Cannonball en el grupo de Miles. En los recreos de 1º de BUP comentábamos el programa Jazz Internacional que escuchábamos por la noche. En mi pueblo, Quart de Poblet (Valencia), había afición al Jazz y de allí han salido músicos como el trompetista Pascual Piqueras, que fue colaborador de Ramon Cardo y Perico Sambeat; el clarinetista Pau Doménech, que ha grabado con Albert Sanz y Ernesto Aurignac; o mi propio hermano Daniel Perpiñán, trombonista que participó en las grabaciones de la Flamenco Big Band de Perico Sambeat y la XXL de Llibert Fortuny.

Sin duda, el hecho de que el saxofonista y compositor Ramon Cardo, actualmente profesor de saxofón de Jazz en el CSM “Joaquín Rodrigo” de Valencia, comenzara a dar clases en la escuela de mi banda, La Unió de Quart de Poblet, a mediados de los 90, fue decisivo para mi futuro musical. Tener tan cerca a un músico que conocía todos los secretos del Jazz, y que además tenía una personalidad tan enérgica, fue una suerte. Escucharle tocar era algo muy especial. En aquel entonces no conocía a nadie con un sonido tan bello.

Sin embargo, también sentía gran atracción por la música clásica  y también tuve muchas influencias en este sentido. De hecho, empecé mi carrera musical en el clásico. Aunque ese “virus” del Jazz quedó latente, hasta que unos años más tarde pudo desarrollarse.

SaxRules: Háblame de cómo se cocinó tu último disco.

Leandro: Pues llevaba ya un tiempo considerable practicando y tocando todo lo que podía, cuando sentí la necesidad de grabar de nuevo. Entendía que mi lenguaje se había desarrollado lo suficiente, como para volver a entrar en el estudio. Grabar siempre es un reto, y una herramienta muy buena para desarrollar la personalidad musical.

Escribí el repertorio del disco durante el verano de 2015. Son todo contrafacts, es decir, melodías originales sobre progresiones armónicas de temas previos. Es una técnica muy utilizada en el Jazz. Charlie Parker o Jerry Bergonzi, entre otros, han compuesto muchísimos temas así. Algunas de las progresiones que utilicé, vienen de conocidos standards como Inner Urge de Joe Henderson, Moment’s Notice de John Coltrane o Along Came Betty de Benny Golson.

Una vez tuve el repertorio solo me faltaba la banda. Tenía claro que quería grabar con Arturo Serra al vibráfono. Llevábamos tiempo colaborando y tenía muchas ganas de entrar al estudio de grabación con él. Arturo tiene una importantísima discografía como líder (arturoserra.com). Completamos la banda con lo mejor de lo mejor: Juan Galiardo al piano, José López al contrabajo y Jo Krause a la batería. Tuve mucha suerte de poder reunir tanto talento en el estudio. Una banda así es un privilegio. En la reseña realizada por el periodista Jesús Gonzalo, incluida en la carátula del disco, hay algunos detalles más sobre nuestro encuentro…

Para escuchar el disco haz clic aquí.

SaxRules: Háblame de tu experiencia docente como profesor de saxofón de Jazz en contraste con la de profesor de clásico.

Leandro: Pues curiosamente, son dos mundos muy diferentes. Al menos más de lo que cabría imaginar. En la enseñanza del saxofón clásico hay una meta común que todo aspirante a profesional debe alcanzar. Obras como el Concierto de Glazounov o el Concertino de Cámara de Ibert, así como otras más actuales escritas por Berio, Denisov, Rossé o Lauba, marcan el camino a seguir. Además, la enseñanza del clásico, no solo del saxofón, sino de otras muchas especialidades instrumentales, lleva siglos de desarrollo. Por último, en el clásico no es tan importante la personalidad del intérprete, como la voluntad del compositor. En cambio en el Jazz, compositor e intérprete se funden en uno: el improvisador. En este sentido, es más apreciado el jazzista con una personalidad diferenciada, que no el que se mueve en el terreno del lenguaje común. Por otro lado, la enseñanza del Jazz es relativamente joven; unas pocas décadas, en el mejor de los casos. Y por último, las metas de cada aspirante a profesional, están por definirse. Cada jazzista debe decidir su propio camino. Hay quién se siente más atraído por la intensidad y el virtuosismo de los John Coltrane y Charlie Parker, y quién prefiere el lirismo de los Lester Young o Lee Konitz.

Particularmente, encuentro más complicado enseñar Jazz que clásico. Probablemente, el hecho de que tengo muchísima más experiencia enseñando clásico tendrá algo que ver. No obstante, tuve la suerte de pasar por la Berklee, donde lo tienen todo muy estudiado. Por lo que conocí de primera mano muchas estrategias que funcionan estupendamente para enseñar Jazz en un aula. Así que la mayoría de actividades que desarrollo en mis clases de Jazz, las aprendí allí. 

Mi experiencia en el clásico también me ha ayudado bastante en mis clases de Jazz. A menudo es frecuente encontrarse con estudiantes de Jazz con muchas ganas, que dedican un gran número de horas a practicar, pero cuyo estudio no está muy bien organizado. Típicamente, no tienen unos objetivos a corto, medio y largo plazo, bien definidos. En estos casos, aplicar una metodología similar a la del clásico, mejora notablemente la eficiencia y el resultado de las horas de estudio invertidas.

SaxRules: Nómbrame a 5 saxofonistas (al margen de otros músicos) que te hayan influenciado como músico y/o persona.

Leandro: Como te comentó Daniel Durán, de adolphesax.com, en la entrevista que le hiciste, es difícil reducir la lista a tan solo 5 nombres. Seguramente, también  es algo injusto. Espero que los que se queden fuera, sepan disculparme.

En primer lugar nombraré a Ramón Cardo, quien, como ya he dicho, fue profesor en la escuela de música de mi banda. Ramón empezó impartiendo una clase de Jazz, a la que asistían también músicos de localidades cercanas, como el trompetista David Pastor, o el trombonista Carlos Martín. Pero poco después también le contrataron para que diera clases de saxofón. Así que yo estudié saxofón clásico con él. Ramón era buenísimo tocando clásico (muchos dicen que fue el mejor de su generación). Junto con otros compañeros de la banda, formamos un cuarteto que él lideraba. En esa formación pude hacerme una idea de lo que significaba ser músico profesional. Ensayos frecuentes y larguísimos, con repeticiones sin límite, hasta conseguir la máxima precisión. El trabajo duro valía la pena. El placer de tocar a ese nivel era inigualable.

Andrés Gomis es el siguiente de mi lista. Durante varios años le trajimos cada mes a Valencia para que nos diera clase a un grupo irrepetible de saxofonistas. Todos grandes compañeros/as, que están ocupando hoy en día posiciones destacadas en el panorama del saxofón español. Al igual que Ramon, Andrés era inagotable y representaba la exigencia máxima. Tenía una solución específica para cada problema, un repertorio amplísimo, y las clases con él no se limitaban al aula. Gracias a Andrés conseguí metas que no me atrevía ni a soñar. Seguramente es al que más le debo, de toda esta lista. Cuando le conocí, yo estaba finalizando la carrera de saxo y dejé de estudiar con él cuando aprobé las oposiciones. Creo que no lo hubiera conseguido sin su ayuda.

A continuación citaré a David Alonso, a quién conocí a través de Xelo Giner. Los tres, junto a un estudiante de David, tuvimos un cuarteto durante una temporada. Posteriormente, tuve oportunidad de tocar con él en otros cuartetos y ensembles de saxofones. Además, también tomé clases con él. David es uno de los mejores saxofonistas clásicos de este país. Ya en aquella época había sido finalista en Dinant. Su virtuosismo es solo comparable a su humildad, bondad y generosidad. Aprendí mucho de él, tanto en sus clases como tocando a su lado. Todavía hoy, explico muchas cosas en mis clases, conforme él lo hacía.

A través de David Alonso llegué a conocer personalmente a Jesús Santandreu, íntimo amigo suyo y de su mismo pueblo, Carcaixent. Yo hacía años que era súper fan de Jesús. Siempre que podía, iba a escucharle en directo: con Saxomanía, con Sedajazz, y con su propio grupo. Jesús ha sido el tenor español más influyente de las últimas décadas. Por si fuera poco, también es un compositor de renombre internacional. Sus piezas de cámara, de Jazz y sinfónicas, son interpretadas habitualmente en países como los Estados Unidos, Colombia, o China. Quién no le conozca que pinche el siguiente enlace, no se arrepentirá: J. Santandreu: Dani Emulation. Además de recibir algunas clases de Jesús, colaboré con la big band que él dirigía, la Jove Jazz Band. Allí aprendí muchísimo. Recientemente, hemos vuelto a colaborar en el seno de la Andalucía Big Band, donde esperamos poder seguir contando con él.

Por último, mi queridísimo Frank Tiberi, profesor en el Berklee College of Music. Cuando le conocí tenía 79 años y cuando terminé de estudiar con él, estaba ya cerca de los 82. En aquel momento yo pensaba que había llegado un poco tarde al Jazz, ya que empecé la Berklee después de haber cumplido los 30 años. Frank me quitó toda la tontería de encima. Ver la energía con la que llegaba cada día, la ilusión que ponía en sus alumnos y cómo se preparaba las clases era muy inspirador. Pero es que además, era increíble verle tocar. De vez en cuando, aún me pongo las grabaciones de esas clases, para asegurarme de que no lo he soñado. Su lenguaje está basado en el de Coltrane, pero llevado al extremo. El único que toca casi tan out como Frank, es su antiguo pupilo George Garzone. Frank Tiberi desarrolló su carrera en la Big Band de Woody Herman. En mi canal de Youtube, tengo una lista de reproducción con vídeos suyos: Frank Tiberi en Youtube. A mi me gustaría llegar a los 80 años tocando como él.

SaxRules: Set up actual.

Leandro: Saxo tenor Selmer Balanced Action, 22.xxx, relacado.

El saxo tiene un sonido muy peculiar debido a la gran amplitud del diámetro del tubo. Muy diferente a la de otros saxos antiguos, como los Mark VI. Suena muy gordo y muy oscuro. Pero para tocar afinado hay que esforzarse más de lo habitual, en comparación con los saxofones modernos. De cualquier manera, este saxo me tiene enamorado. Además, es precioso.

Boquilla Pillinger Bronzite NYT Side Signature, 9*.

Ahora mismo llevo cuatro meses con ella y estoy muy contento. Recientemente, he colgado unos vídeos en Youtube haciendo una pequeña demostración. Mi anterior boquilla, Drake Bergonzi “EB” 9*, es fantástica: sonido muy amplio, muchísima proyección y el color del sonido, en general tirando a oscuro. Es con la que grabé mi último disco “Por Allí Viene Costi”. No obstante, llevaba tiempo con ganas de experimentar con una boquilla  más oscura. Y lo cierto, es que estoy disfrutando mucho la experiencia. Además, para mi sorpresa la Pillinger ha mejorado la afinación de mi Balanced Action. Ed Pillinger es un fabricante muy recomendable.

Abrazadera BG Tradition chapada en oro.

Cañas D’Addarío (Rico) Select Jazz 3S, filed y unfiled.

Saxrules: Próximos proyectos.

Leandro: Pues lo más inmediato será la primera grabación de la Andalucía Big Band a finales de noviembre, después de actuar en Córdoba, Sevilla y Cádiz.

A partir de ahí, después de unos cuantos meses de estudio en casa, quiero grabar a dúo con piano a mediados del 2017. Además, aún tengo que organizar los conciertos de presentación de “Por Allí Viene Costi”. También estoy pendiente de publicar un libro muy pronto. Y, tengo previsto subir nuevas transcripciones a mi web y al canal de Youtube.  En definitiva, muchos proyectos de los que espero poder ir dando cuenta en SaxRules.

Saxrules: Estaremos atentos 😉 . Leandro, sueña y pide un deseo para ti como músico de Jazz.

Leandro: Pues sinceramente, me gustaría que mis conciertos generaran más ingresos, para no tener que depender tanto económicamente de las clases. Pero bueno, soñar es gratis 😉

SaxRules: Muchas gracias Leandro.

Leandro Perpiñán en las redes sociales: https://www.facebook.com/leandroperpinan