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Hoy vamos a entrevistar a un saxofonista de Corbera (Valencia) con una variada, dilatada y exitosa carrera profesional asociada al saxofón y a la composición.

Como saxofonista ha pertenecido por oposición a las bandas municipales de Sevilla y Bilbao, siendo en la actualidad profesor solista de saxofón de la Banda Sinfónica Municipal de Madrid.

Ha colaborado con orquestas como la RTVE, ONE y la Orquesta Sinfónica de Madrid. Fue fundador del Cuarteto de Saxofones del conservatorio de Valencia y actualmente pertenece al Cuarteto de Saxofonistas de Madrid.

Como profesor de saxofón ha ejercido en los conservatorios de Getafe (Madrid), Cullera (Valencia) y en diferentes escuelas de música.

Ha sido asesor técnico de saxofón del Ministerio de Educación para la reforma de las enseñanzas artísticas del año 1992 y vicepresidente de la primera asociación de saxofonistas en España ASE.

Y por último, en una faceta no menos importante, como compositor, obtuvo en 2002 el prestigioso premio de composición para banda sinfónica “Premio Maestro Villa” concedido por el Ayuntamiento de Madrid. Su contribución musical ha ido ligada al ámbito pedagógico, camerístico , bandístico y sinfónico. (Trepidant, Euritmia y  su último concierto “Saxequo”  son claros ejemplos de obras compuestas por él).

Hoy tenemos a un músico excepcional. Hoy entrevistamos a Enrique de Tena.

SaxRules: ¿Cómo fueron tus inicios en el saxofón?,

Enrique: Supongo que no muy distintos a los de tantos y tantos niños valencianos que, como yo, hemos tenido la suerte de crecer teniendo muy cerca una banda de música. De esas primeras clases de saxofón y solfeo recibidas en la academia de mi banda, el “Ateneu La Lira de Corbera” (Valencia), y del impagable aprendizaje que supuso tocar desde muy niño en ella, pronto pasé al conservatorio de Valencia, donde, de la mano del profesor de oboe Vicente Martí (en aquellos años aún no había profesor de saxofón en Valencia), completé los primeros cursos de estudio oficial del saxofón. Más tarde, en el mismo conservatorio, cursaría los estudios de grado medio y superior con Miguel Llopis.

Durante aquella última etapa como estudiante de saxofón, tuve el enorme privilegio de haber recibido los mejores consejos posibles sobre la música y el saxofón de D. Antonio Daniel Huguet, sin duda, uno de los grandes profesionales de este instrumento.

SaxRules: ¿Puedes contarnos tu evolución como saxofonista a compositor? 

Enrique: En un principio opté por priorizar mis estudios del instrumento con el fin de obtener cuanto antes la titulación superior que se requería en cualquier proceso de oposiciones para formar parte de una banda profesional o ser docente en un conservatorio, aplazando para mejor momento el estudio de la composición que tanto me había interesado desde mi etapa como adolescente, en la que, incluso sin formación específica alguna, llegué a hacer mis pinitos componiendo un par de pasodobles para banda.

Una vez en Madrid, ejerciendo como profesor de saxofón de la Banda Sinfónica Municipal, finalmente pude ampliar y completar mis estudios tanto de composición como de dirección de orquesta. 

En esa etapa, ya plenamente profesional, desarrollaba también una labor pedagógica. Muy pronto me percaté de la enorme escasez de obras y métodos específicos para el estudio del saxofón en su etapa inicial. Así que, aprovechando tal circunstancia, me animé a dar el paso y crear mis primeras obras, junto a una serie de ejercicios complementarios, que incluí en un método titulado “Aula de saxo”.

Más tarde, con la extraordinaria motivación de pertenecer a uno de los mejores cuartetos de saxofones del momento, tal como era el “Cuarteto de Saxofonistas de Madrid”, di el paso de componer piezas también para cuarteto de saxofones. Mi primera obra editada para esta formación camerística fue “Clown”.

Finalmente, el paso definitivo hacia la composición de gran formato lo di en el momento en que necesitaba explorar una dimensión mucho más amplia de la música a través de todo tipo de recursos técnicos y sonoros que solamente podía conseguir a través de la gran banda, máxime cuando disfrutaba del privilegio de formar parte de la mejor banda española, tal como era y es la Banda Sinfónica Municipal de Madrid.

Guardo de esta etapa los mejores recuerdos con mi obra “De l´obscuritat a la llum”, que fue obra obligada en el Certamen Internacional de Valencia o “Cançó i danses” que serviría para el mismo fin en el Certamen Internacional de Altea o “Clown” (versión para banda) que fue obra obligada en el Certamen Internacional de Bandas de Música Villa de Dosbarrios.

SaxRules: ¿Nos puedes hacer una reseña sobre tus composiciones pedagógicas de las que te encuentras más satisfecho?

Enrique: Siempre que he creado una obra para saxofón me he planteado como principal objetivo conseguir que fuera una herramienta de estudio útil para el crecimiento como saxofonista y el disfrute como músico del intérprete, sin más.

Por otra parte, tal como le ocurriría a cualquier padre o madre ante la pregunta sobre de qué hijo se siente más satisfecho, como compositor me resulta muy difícil, si no imposible, hacer diferenciaciones entre mis creaciones. En este sentido, cada obra me ha aportado en su momento algo muy especial que no tienen las demás, cada obra ha tenido un significado muy importante en mi evolución como compositor o simplemente ha sido un encargo para un determinado evento relevante que me hacía especial ilusión.

En el campo de mis obras escritas para el estudio del saxofón, guardo un especial cariño al cuarteto de saxofones “Clown”, por ser mi primera obra publicada. Pero no menos importante ha sido en mi carrera como compositor el concierto para saxofón y banda “Euritmia”, con la que obtuve el premio de composición para banda sinfónica “Maestro Villa” concedido por el Ayuntamiento de Madrid. Ambas composiciones marcaron en mi carrera unos puntos de inflexión muy importantes.

Sin embargo, no sería nada justo que olvidara otras composiciones para saxofón que tuvieron como finalidad su estreno en eventos de primer nivel internacional, tales como el cuarteto de saxofones “Valset” que lo compuse con ocasión del “Congreso Mundial de Saxofones de Montreal” (2000), el concierto para saxofón y banda “Trepidant” que se estrenó de la mano del prestigioso saxofonista norteamericano Dale Underwood y la Banda Municipal de Barcelona en el “Congreso Iberoamericano de Compositores, Directores y Editores” de Santa Cruz de Tenerife (2008), o el más reciente estreno de la versión de “Saxlot” para ensemble de saxofones a cargo de la orquesta de saxofones “Orsaxcova” en el “Congreso Europeo del Saxofón” celebrado en 2014 en Ciudad Real.

Y completando este capítulo de obras que han tenido un significado especial dentro de mi evolución como compositor, no quiero pasar por alto el valor emotivo y profesional que suponía en su día la composición de “Euritmia” (versión para saxofón y piano) para las oposiciones de ingreso a la Banda Sinfónica Municipal de Madrid, así como para la selección de pianista acompañante en el Conservatorio de Música de Getafe en el cual yo mismo tuve que tocar hasta catorce veces seguidas el concierto (tantas como aspirantes había para la plaza convocada). Y por último, la versión para saxofón y piano de “Trepidant, que sirvió para el acceso a la plaza de profesor de saxofón de la Banda Municipal de Valencia.

SaxRules: Imagino que desde la fundación del Cuarteto de Saxofones de Valencia hasta hoy han cambiado muchas cosas. ¿Podrías hacer un balance de tu experiencia en cuarteto de saxofones?

Enrique: Por orden cronológico, el primer cuarteto de saxofones que se fundó en la Comunidad Valenciana (febrero de 1980), y al que tuve el honor de pertenecer  tocando el saxofón barítono, fue el “Cuarteto de Saxofones del Conservatorio de Valencia”. Este conjunto de cámara lo completaban los profesores de saxofón del conservatorio Miguel Llopis y Gregorio Castellanos más mi gran amigo Enrique Pérez Morell, que tocaba el saxofón soprano. Quiero aprovechar aquí para felicitarle por su extraordinaria tesis doctoral sobre todos aquellos aspectos técnicos relacionados con la utilización del doble y triple picado en el saxofón.

Poco después, tocando el saxofón tenor, fundaría junto a otros tres grandes y entusiastas saxofonistas valencianos el “Cuarteto de Saxofones de Valencia”. Al mismo tiempo, también en Valencia, colaboré durante algún tiempo, tocando el saxofón tenor, con el “Cuarteto de Saxofones Sanz-Espert”. Finalmente, ya a principios de los noventa, formando parte de la Banda Sinfónica Municipal de Madrid, me incorporé al “Cuarteto de Saxofonistas de Madrid”, del que sin duda más orgulloso me siento y en el que más he podido crecer como músico.

Considero que una de las mayores diferencias entre aquellos escasos cuartetos de saxofones de mediados de los setenta y los de 2016 está en el repertorio. Los programas de conciertos de los cuartetos de saxofones de aquellos años estaban básicamente conformados por obras de compositores de la escuela francesa del saxofón, mientras que hoy, afortunadamente, las opciones son mucho más amplias, con interpretaciones de obras de compositores de numerosísimos países y de muy diferentes estilos, teniendo la ventaja añadida de la utilización de las nuevas tecnologías y las redes sociales para el acceso inmediato a una oferta extensísima de todo el repertorio de saxofón a nivel internacional.

En este aspecto de las diferencias entre aquellas formaciones camerísticas de hace casi cuarenta años y las de hoy, tal vez debería mencionar también, aun reconociendo que es una apreciación más bien subjetiva no exenta de cierta nostalgia, que la asistencia de público a los conciertos, en general, solía ser mayor. Aquí uno no puede dejar de preguntarse cuáles pueden haber sido los motivos que han provocado este hecho nada positivo, si bien yo apuntaría a la influencia de determinadas realidades, tales como la amplísima oferta de cuartetos en toda España, la falta de apoyo institucional a la música en general y el cambio de los gustos del público consumidor de música clásica en general y del de música de cámara en particular.

Dicha experiencia me ha permitido conseguir un enriquecimiento fundamental en mi formación como músico, que luego he podido aprovechar en el campo de la composición.

SaxRules: ¿Qué meta te ha dejado más satisfecho en cuanto a tu profesión?  

Enrique: Ante todo, me considero un músico, necesitando por lo tanto desarrollar toda mi actividad profesional de manera plena y completa sin cerrarme a nada.

Desde hace más de treinta años, además de tocar en la Banda Sinfónica Municipal de Madrid, realizo una constante labor diaria de composición para atender los encargos que me van surgiendo. Pero, además, con una cada día mayor ilusión, tengo el honor de dirigir el “Certamen Internacional de Bandas de Música Villa de Dosbarrios”.

También, a lo largo de mi carrera profesional he tenido la ocasión y el privilegio de dedicarme a la enseñanza y a la dirección y preparación de bandas.

Viví con satisfacción que el Ministerio de Educación confiara en mí como asesor acerca de los temarios para saxofón en los conservatorios dentro del nuevo sistema educativo Logse (1992), y mi experiencia como primer vicepresidente de la Asociación de Saxofonistas de España ASE.

Pues bien, en cada una de todas estas numerosas y variadas facetas profesionales, que he desarrollado y desarrollo en mi vida profesional, he intentado e intento con todas mis fuerzas alcanzar la excelencia.

A pesar de que me siento igualmente orgulloso por todo lo que he podido hacer en el mundo de la música, debo admitir que tal vez para el gran público soy, ante todo, un compositor de obras para banda y para saxofón.

En este sentido, mi meta y mi mayor satisfacción ha sido siempre que quienes interpretaran mis obras y el público que las escuchase disfrutaran de un buen momento.

SaxRules: El cuarteto de saxofonistas de Madrid se fundó en 1977, tras esa larga experiencia. ¿Puedes compartir con nosotros alguna anécdota curiosa de esta agrupación?

Enrique: Como bien dices, el “Cuarteto de Saxofonistas de Madrid” se fundó en 1977, siendo el decano de los cuartetos de saxos en nuestro país. Lo fundaron Eloy Gracia (soprano), Manuel Miján (alto), Jesús Seco (tenor) y Martín Bravo (barítono).  Yo me incorporé años más tarde para ocupar la vacante de tenor que dejó Jesús Seco, ante la inminencia de una gira de conciertos por Marruecos que patrocinaría el Instituto Cervantes.

¿Anécdotas….? Muchísimas.

Por ejemplo, ya que he mencionado dicha gira de conciertos de Marruecos (1991), recuerdo que teníamos el primer concierto de dicha gira en Casablanca. Pues bien, tuvimos que desplazarnos en coche, las carreteras de la época no permitían correr demasiado, cada dos por tres había controles de policía y teníamos el hándicap del idioma. Llegamos al teatro donde iba a celebrarse el concierto tan sólo cinco minutos antes de la hora prevista, con el nerviosismo lógico por parte de los organizadores y el público. Puedo asegurar que no nos demoramos ni un solo segundo y el concierto comenzó a su hora.

En un pueblo de la Mancha, de cuyo nombre no me acuerdo, ofrecimos uno de los muchos conciertos previstos en una de las giras de conciertos patrocinados y organizados por la administración autonómica manchega. Pues bien, después de los previos pertinentes en los que realizamos la prueba acústica de rigor y la afinación de instrumentos preceptiva, subimos los cuatro al escenario, saludamos al público, nos sentamos en nuestras respectivas sillas y, en el momento de indicar, como siempre el componente del saxofón soprano, la entrada de la primera obra, me percaté de algo muy importante: no estaban mis partituras en el atril. Así que bajé del escenario al camerino, recogí mi carpeta y volví al escenario para iniciar el concierto. Cosas del directo.

SaxRules: ¿Nos puedes nombrar a 5 músicos que más te hayan influido a nivel personal/profesional?

Enrique: Con la seguridad de que me voy a dejar a más de uno de los que debería también mencionar para responder a esta pregunta, voy a hablar en primer lugar de aquellos saxofonistas que a lo largo de mi vida más me han marcado.

D. Antonio Daniel Huguet, profesor solista de saxofón de la Banda Municipal de Valencia. Por haber sido un apoyo constante en mi evolución como saxofonista y por sus siempre sabios consejos musicales que he tenido muy presentes en mi vida profesional.

D. Eloy Gracia Prado, profesor solista de la Banda Sinfónica Municipal de Madrid y compañero en el Cuarteto de Saxofonistas de Madrid.  Por haber creído siempre en mí, tanto como saxofonista como compositor. Siempre he tenido en él una referencia artística por su excelencia musical en general, pero particularmente como especialista único con el saxofón soprano, con la mejor sonoridad y la mejor técnica que yo nunca haya escuchado a nadie con este instrumento de la familia del saxofón.

D. Daniel Deffayet, grande entre los grandes saxofonistas de la historia del saxofón. Ha influido sobremanera en mí a través de sus geniales interpretaciones del mejor repertorio saxofonístico en sus múltiples grabaciones.

De los compositores:

D. Amando Blanquer Ponsoda. He tenido el honor de ser alumno suyo en sus clases de Formas Musicales en el Conservatorio Superior de Valencia, considerándolo, además, como la mejor referencia posible en el campo de la composición. Este gran músico de Alcoy ha creado algunas de las mejores páginas escritas en España en las últimas décadas para banda, con un estilo, un lenguaje y una técnica únicos e irrepetibles, que solamente con el tiempo se alcanzará a valorar de una manera justa.

D. Igor Stravinsky. He tenido el privilegio no solamente de escuchar sus excepcionales obras, sino también de tocarlas con la Banda Sinfónica Municipal de Madrid. Especial admiración siento por la “Consagración de la Primavera” y la adaptación de la misma que, con su visto bueno, se hizo para esta agrupación madrileña. El colorido de su música a través de la politonalidad y la música modal, más sus rítmicas únicas y siempre exigentes son una referencia para cualquier compositor que pretenda adentrarse en el lenguaje sinfónico más contemporáneo.

SaxRules: Próximos proyectos.

Enrique: Doy las gracias a SaxRules por permitirme a través de esta entrevista dar a conocer mi próximo proyecto, tal vez el más ambicioso de los que haya acometido hasta ahora en toda mi vida profesional. Se trata de un disco recopilatorio de parte de mis obras de música de cámara escritas para saxofón. Concretamente, serán algo más de 70 minutos de música propia en los que se incluyen tres conciertos de nivel superior: “Euritmia”, “Trepidant” y “Saxequo” Se grabarán también tres cuartetos: “Clown”, “Valset” y “Saxlot”. Por último, este trabajo discográfico, que recibirá el título genérico de “Sax time”, recogerá también dos títulos de grado elemental: “Granadinas” y “Cosacos”.

Se trata de un recopilatorio de algunas de mis obras de distintas dificultades técnicas. A través de esta grabación pretendo facilitar, a todo  aquel saxofonista que desee acercarse a mi obra, las mejores versiones interpretativas posibles, supervisadas concienzudamente por mí.

Me preguntabas antes sobre aquellas metas profesionales de las cuales me pudiera sentir más orgulloso; pues bien, mi principal satisfacción lograda después de décadas dedicadas a esta grata profesión es la de haber sido capaz de hacer grandes y sinceras amistades, que ahora, en el momento de pretender llevar a cabo este proyecto de grabación he podido felizmente constatar. Por este motivo, he de agradecer de todo corazón que para la realización de este complejo trabajo recopilatorio de mi obra para saxofón, cuento con la colaboración altruista y generosa de grandes saxofonistas que no han dudado ni un instante ante mi petición de participación en el mismo. Estos grandes maestros de la música y mejores amigos son: José Peñalver (profesor solista de saxofón de la BSM de Madrid), Miguel Ángel Egido (profesor solista de saxofón de la BSM de Madrid), Miguel Ángel Lorente (profesor de saxofón del Conservatorio Superior del País Vasco Musikene), Víctor Mansilla (profesor de saxofón del Conservatorio de Leganés), Eloy Gracia (profesor solista de saxofón de la BSM de Madrid), Gregorio Muñoz (profesor solista de saxofón de la BSM de Madrid), Joaquín Franco (profesor de saxofón del Conservatorio Superior de Música de Madrid), Francisco Aparici (profesor solista de saxofón de la BSM de Madrid), Saúl Mansilla (profesor de piano del Conservatorio de Leganés) y Sergi Perales (profesor solista de percusión de la BSM de Madrid).

Son diez extraordinarios músicos y amigos que participarán en esta grabación que acaba de arrancar, y que, si todo se desarrolla según lo previsto, verá la luz en los primeros meses del 2017.

La primera presentación de este trabajo discográfico se hará en la sala de conciertos de la sede principal de la SGAE (Madrid), y posteriormente en diferentes conservatorios de toda España que ya se han interesado en poder tener ocasión de presentar a sus alumnos de saxofón este trabajo discográfico.

Por otra parte, está programado para el próximo 24 de noviembre el estreno en el Auditorio Nacional de España (Madrid), por parte de las bandas Sinfónica Municipal de Madrid y del Real Conservatorio de Madrid, de mi última obra para banda sinfónica, “Cervantes Ejemplar”, dedicada al insigne escritor Miguel de Cervantes. Aprovecho para invitar a todos aquellos buenos aficionados a la música de banda a que no se pierdan este extraordinario concierto.

Por cierto, con esta obra tengo una doble satisfacción porque va a ser editada por la Diputación de Valencia en el marco de su programa de fomento de la música de autores valencianos “Retrobem la nostra música” (2017).

Por último, estoy preparando varias conferencias relacionadas con mi obra musical y sobre las bandas en nuestro país, que impartiré en los próximos meses; y, como Director del Certamen Internacional de Bandas de Música Villa de Dosbarrios, ya estoy inmerso en el proyecto de su IX edición.

SaxRules: Sueña y pide un deseo como profesional de la música.

Enrique: Complicada esta pregunta. La verdad es que nunca había tenido la ocasión de responder a una pregunta tan compleja e importante a la vez.

Tal vez, a bote pronto, lo que me dictan la cabeza y el corazón es el deseo de ver algún día que nuestro país esté al nivel musical que se merece.

Como la esperanza es lo último que se pierde, voy a soñar despierto deseando que algún día tanto nuestra sociedad como nuestros gobernantes posean una mayor sensibilidad cultural, en general, y musical, en particular. Me gustaría que se impulsara una política educativa capaz de posicionar a la música como asignatura esencial para el desarrollo integral de las nuevas generaciones, tal como ocurre en los países de Centro Europa. Consiguiendo que, a través de los currículos de la enseñanza general obligatoria, se alcancen objetivos, tan esenciales y básicos como poder apreciar, valorar y disfrutar de un buen concierto de música clásica. Además, la música es una herramienta de gran utilidad para formar en valores, ya que tocar un instrumento dentro de un conjunto fomenta el trabajo en equipo, el compañerismo, la disciplina, el espíritu de sacrificio, la perseverancia, el respeto a otras personas, el sentido de la excelencia, compañerismo… Valores todos ellos de gran utilidad para el desarrollo, la integración y el futuro personal y profesional de cualquier persona.

Como la esperanza es lo último que se pierde, me gustaría ver algún día que, al menos en los canales públicos de televisión, se pudiera disfrutar de buenos conciertos de música clásica o, al menos, en los que sí se programan ya, que se emitan en un horario adecuado y cómodo para la mayoría de las personas.

Así, con una política más racional de potenciación de la música, tal vez pueda ser que deje de ser un sueño que un niño (o un adolescente, o un adulto) cambie de canal cuando aparece en la pantalla de televisión una orquesta de música clásica, y tal vez pueda ser que deje de ser un sueño que se llenen los auditorios de música para escuchar una orquesta, una banda o un grupo de cámara.

Considero, por último, que el hecho de que en el pasado se invirtiera el orden lógico en la ejecución de las políticas de fomento de la cultura musical no significa, en absoluto, que no estemos a tiempo de resolver un problema endémico de nuestro sistema, que pasaría por priorizar el fomento del interés musical de la sociedad. Ya que de nada sirve “crear” muchos y muy buenos profesionales de la música (como se hizo, sobre todo, a partir de la década de los 80 en España) si no somos capaces de “crear” afición a la música, sin más.

SaxRules: Muchas gracias Enrique.

Madrid, Octubre de 2016

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