Hasta siempre: Aurelia Saxophone Quartet.

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El pasado 8 de Marzo, el Cuarteto de saxofones Aurelia anunció en su perfil de Facebook que cesaba su actividad tras 35 años.

En la actualidad los miembros eran Femke IJlstra, Niels Bijl, Arno Bornkamp y Juan Manuel Domínguez.

Los motivos que alegaron están relacionados con el éxito de sus proyectos personales y la disminución de los conciertos.

Los fundadores de este proyecto fueron Arno Bornkamp, Johan van der Linden, André Arends (posteriormente sustituido por Niels Bijl) y Willem van Merwijk (Guillermo Lago).

Como homenaje a uno de los mejores cuartetos de saxofón me gustaría volver a incluir en esta entrada los testimonios de Johan van der Linden y Arno Bornkamp

JOHAN VAN DER LINDEN responde al ser preguntado por cómo nació el cuarteto Aurelia y un balance de su experiencia en el mismo:

Éramos jóvenes estudiantes de saxofón en el conservatorio de Ámsterdam con Ed Boogaards, profesor de saxofón en el conservatorio de allí y también de Utrecht, y con él organizábamos muchos ensembles, tocando en muchos cuartetos diferentes entre todos los estudiantes. Hubo unas pruebas con la Joven Orquesta Sinfónica de Holanda para tocar ‘Un Americano en París’ de Gershwin en una gira durante un mes en Italia, y necesitaban tres saxofones para ello, pero resultaba que esa pieza solo se tocaba en un solo concierto, con lo que un mes de gira para un solo concierto era un poco absurdo. Entonces la organización consideró invitar a otro saxofonista más y poder formar un cuarteto y aprovechar más el tiempo allí. Entonces Boogaards, nuestro profesor, dijo “quizás el cuarteto más ideal sería este, este, este y este, creo que deberíais tocar juntos”, y eso fue lo que hicimos, fuimos a Roma y allí empezamos tocando juntos por diversión, sólo por diversión y con ninguna expectativa más que eso, y lo hicimos en Vía Aurelia, donde estaba el hotel en el que nos alojábamos, de ahí el nombre del cuarteto.

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fotografía de la web de Aurelia.

Uno de aquellos días el director del festival nos escuchó ensayando y le encantó, y nos dijo que teníamos que dar algún concierto, y así fue, dos o tres días más tarde fuimos invitados a ello, lo que fue nuestro primer concierto como cuarteto Aurelia, tocamos piezas clásicas como Bozza o Pierné.

Durante nuestra estancia en Italia, en el periódico holandés publicaron una foto nuestra y una pequeña noticia sobre ‘un cuarteto de saxofones holandés dando conciertos en Roma’, y cuando volvimos a casa después de cuatro semanas, estábamos ya en todos los periódicos, incluso tuvimos algunas entrevistas en algunos de ellos, ósea, éramos famosos en Holanda, y ese no era nuestro plan, aunque a partir de ahí seguimos en adelante como un cuarteto serio.

Desde el primer momento que tocamos juntos sentimos una conexión especial, de forma automática y natural. Habíamos tocado en otros muchos cuartetos, muy buenos también, pero este era especial.  Queríamos aprender de los cuartetos de cuerda, tocar como ellos, y no había mejor manera de entender ese funcionamiento que tocando repertorio de cuerda. Fuimos el primer cuarteto de saxofones que hicimos transcripciones y arreglos de cuartetos de cuerda para cuarteto de saxofones, como Ravel o Debussy, y recuerdo que nuestros compañeros en otros cuartetos se enfadaron por ello, incluso Jean-Marie Londeix nos llamó muy enfadado diciéndonos que el saxofón tenía un buen repertorio para cuarteto ya como para tener que estar tocando piezas de cuerda, pero la verdad que nos dio un poco igual, queríamos aprender de los cuartetos de cuerda y aparte nos gustaba esa música y era también algo novedoso.

En general el balance tras 30 años muy positivo, especialmente los 10 primeros años, pero 30 años tocando en todos los lugares del mundo, en todo tipo de conciertos y shows, todo tipo de música, muchísimas grabaciones no solo en CD, el aprendizaje, millones de experiencias no solo musicales, y un largo etc… Pero bueno, cada cierto tiempo me gusta replantearme mis proyectos, ver que caminos nuevos puedo tomar, y tras 30 años sentía la necesidad de centrarme en otros proyectos y cerrar esta etapa.

ARNO BORNKAMP responde al ser preguntado por anécdotas del cuarteto.

Una vez fuimos a Cerdeña para un concierto con el Aurelia Saxophone Quartet, en una ciudad llamada Oristano, si no recuerdo mal. Pero cuando llegamos, el saxofón barítono, el instrumento no llegó en el mismo avión, se extravió en el aeropuerto de Ámsterdam. Teníamos concierto ese mismo día, y nuestro manager empezó a llamar a un montón de gente para pedir prestado un barítono. Finalmente encontramos uno de otra ciudad, no muy lejos de donde estábamos. Pertenecía a una banda, así que era un instrumento bastante extraño, no tenía ni nombre de la marca en él. De todas formas era el único disponible, así que lo tuvimos que utilizar. Sin embargo, no funcionaba muy bien, así que lo reparamos con gomas elásticas y cosas parecidas, aunque seguía horrible. El concierto es el concierto, así que tocamos con él. Al ser en un disco-bar, cambiamos nuestro repertorio: no tocamos el cuarteto de cuerda de Ravel, y lo reemplazamos por piezas de música ligera de nuestros conciertos para niños, que nos sabíamos de memoria. Willem van Merwijk, nuestro barítono, hizo un trabajo genial aquella noche, concluyendo con un repertorio mucho más apropiado para aquella sala!

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Fotografía de la web de Aurelia

En otra ocasión con el Aurelia Saxophone Quartet (era a principios de nuestra carrera, 1972), tuvimos dos conciertos en el mismo día, en Freiburg, Alemania. Hacía mucho frío, y estaba nevando. El concierto de mediodía estuvo bien, pero entonces tuvimos que irnos fuera del centro de la ciudad hacia el siguiente concierto, que era a las 7 de la tarde. El taxista nos llevó a una iglesia diferente de la donde teníamos que tocar, así que caminamos con todas nuestras cosas por la nieve hacia la iglesia correcta, la cual una vez llegamos, a las 6, estaba cerrada. Decidimos buscar un sitio donde comer, y encontramos una pizzería. Fueron un poco lentos sirviéndonos, así que llegamos un poco tarde a la iglesia, poco antes de las 7. La gente estaba muy preocupada buscándonos, así que nos vestimos rápidamente con todos esperándonos, y empezamos el concierto con los saxofones totalmente congelados, se fueron calentando durante el mismo concierto. Sin embargo, fue uno de los mejores conciertos de nuestra carrera.

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