SaxRules.com Andrés Gomis (2)

Con una trayectoria que combina la excelencia pedagógica y la exploración artística, Andrés Gomis ha dejado huella en diversas generaciones de saxofonistas. Fundador de aclamadas aulas de saxofón en Baleares, Castilla y León y Aragón, y miembro de SIGMA Project —uno de los cuartetos más innovadores del panorama internacional— Gomis ha iniciado este curso 2025-26 una nueva etapa como catedrático en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Conversamos con él sobre su visión de la enseñanza, su trayectoria como intérprete y el futuro del saxofón.

1.Tras tu periplo por los Conservatorios Superior de Aragón, Castilla y León e Islas Baleares, y siendo conocedor de los entresijos de la enseñanza privada por tus experiencias en el CSKG y la UAX  ¿qué buscarás transmitir en esta nueva etapa como catedrático en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid?

Buscaré lo que siempre he buscado, compartir una energía, una forma de entender la música con las jóvenes generaciones de saxofonistas.

Ahora, después de todos los años de experiencia acumulada en la enseñanza superior, de ver como un aula crece, se hace adulta y consigue un prestigio  por los logros de sus alumnos, me hace especial ilusión volcar toda esa experiencia en las promociones de alumnos que pasen por la cátedra de Madrid. Es una forma de transmitir un legado, un mensaje. Un legado que ya mis profesores me transmitieron y que yo en los diferentes proyectos de aula que he tenido lo he ido difundiendo, y que ahora lo seguiré haciendo en el RCSMM.

En música,  la transmisión del conocimiento, el mensaje, se manifiesta de profesor a alumno, de forma oral, no lo entiendo de otra manera. Y la consecuencia directa es que, como músicos que somos, nuestra principal herramienta para ello es la escucha. Sí sabemos escuchar , sabremos sonar bien.

Mis profesores me transmitieron esa forma de comunicar y sentir la música auténtica, y, eso es lo que yo intento hacer con mis alumnos, transferir ese mismo mensaje. Un mensaje que nos invita a reflexionar sobre el papel del saxofón como herramienta fundamental para la expresión artística, y sobre cuál es el posicionamiento de un artista en el estado actual de las cosas. También busco estimular a mis alumnos sobre su visión crítica  del mundo y sobre el rol que debe desempeñar el saxofón en el circuito de la música clásica actual.

En definitiva, romper el techo de cristal de la burbuja del saxofón.

¿Qué es ser un saxofonista clásico en este tiempo de la posmodernidad?

¿Nuestro objetivo en las aulas es desarrollar un repertorio virtuosístico de concurso o por el contrario fomentar un repertorio auténtico que distinga a nuestro instrumento más allá de las cualidades del puro entretenimiento?

En este comienzo del siglo XXI, estoy convencido de que el oficio de músico está acabado. En nuestras aulas ya no formamos instrumentistas, guíamos y mostramos el camino para que nuestros alumnos crezcan  como artistas, ofreciendo al mundo su visión crítica. La música y la vida van unidas, y tocar es una forma de reivindicar el mundo. Yo toco para entender mejor el mundo.

Las palabras de Jaques Atalli, en su libro Ruidos, ensayo sobre la economía política de la Música siguen vigentes, “hay que aprender a juzgar una sociedad por sus ruidos , por su arte y sus fiestas más que por sus estadísticas. Al escuchar los ruidos podemos comprender mejor a dónde nos arrastra la locura de los hombres y de las cuentas y qué esperanzas son todavía posibles”.

En definitiva, la música está hecha para cambiar el mundo, y de eso es de lo que tenemos que hablar en nuestras aulas.

2. Muchos te recuerdan como uno de los impulsores del Aula de Saxofón del Conservatori Superior de Música de les Illes Balears. ¿Qué crees que tuvo de especial esa experiencia en Mallorca?

El Conservatori Superior de Música de les Illes Balears inició su andadura en el curso 1999-2000, siendo el responsable del aula de saxofón el saxofonista Víctor Martínez, solista de la Banda Municipal de Palma de Mallorca. Él fue quien me invitó al año siguiente a tutelar y desarrollar el proyecto de este aula confiando en mi criterio para iniciar un proyecto innovador en el contexto de la renovada ley de las enseñanzas musicales. Enseguida acepté el reto e iniciamos la aventura.

Después de una primera etapa en la que asentamos las bases del estilo del aula, consolidando una forma de entender el saxofón más moderna, más actual, conectada con la realidad artística y cultural del momento,  Víctor Martínez nos dejó en 2004 e incorporé al equipo a Rodrigo Pérez Vila, que por aquel entonces todavía vivía en Francia y que al recibir mi invitación le pareció un regalo caído del cielo y una ocasión inmejorable para desarrollar su proyecto personal en Mallorca. Se trasladó a Palma e iniciamos esa segunda fase en la historia del aula de saxofón de Palma. Al siguiente año invitamos al equipo a Miguel Cantero, y con él podríamos decir que iniciamos la “época dorada” del Aula de Saxofón del Conservatori Superior de Música de les Illes Balears que nos llevó hasta el 2010, año en el que dejé de tutelar el proyecto, poniendo en manos de Rodrigo y Miguel el devenir de la clase.

En aquellos años conseguimos crear un equipo de una gran inquietud  artística. Los tres aportamos lo mejor de nosotros mismos al proyecto, desarrollando actividades súper creativas, entrando en contacto con los compositores más activos de la isla, desarrollando también el taller de música contemporánea y ocupándonos de llevar nuestra actividad a otras ciudades del territorio nacional e internacional. En definitiva, una época de máxima efervescencia creativa en torno al saxofón que nunca antes  habíamos vivido. Trabajamos por y para el saxofón sin escatimar esfuerzos, sin pensar en uno mismo, volcando toda nuestra energía e ideas en el proyecto.

¿Y cuál fue la clave del éxito? La clave del éxito fue el trabajo en equipo. Como digo, conseguimos conformar “un trío de ases ganador” que nos llevó a colocar al aula de Palma como referente nacional e internacional.

Pero, como todo en la vida, lo bueno tiene siempre su reverso oscuro y triste.  Después de esa increíble etapa tan intensa y apasionante, todo se truncó. Por los egos de unos y los intereses de otros, en definitiva, por causas mundanas y vicios sobrevenidos todo se desvaneció, y las consecuencias se sufrieron durante largo tiempo, hasta que, ya por fin, la situación se ha ido estabilizando en los últimos años.

Recordaremos siempre lo que fuimos capaces de construir alrededor del saxofón en la isla de Mallorca en esos “años dorados”. 

3. Como catedrático del Real Conservatorio Superior de Madrid, ¿como te imaginas tu relación con los profesores de enseñanzas profesionales de la comunidad?

 Mi toma de posesión en la cátedra del RCSMM se produjo el pasado 1 de septiembre, o sea que, como se dice popularmente, acabo de llegar. Por tanto, la relación  con mis colegas de los conservatorios profesionales es más bien la idea de cómo me gustaría que fuese esa relación.

Mi criterio es que un conservatorio superior no debe desarrollar su actividad a espaldas de los conservatorios profesionales y elementales de su entorno. La enseñanza en el grado superior es la punta de un iceberg que tiene su base asentada en los niveles elemental y medio. Como expresa el aforismo teosófico, “todos los escalones son necesarios” en el proceso de aprendizaje. Cada una de las etapas y experiencias que los alumnos de saxofón viven,  cumplen su función y sirven de forma esencial para que lleguen al grado superior con total solvencia.

Esa formación previa al inicio de los estudios superiores es realmente valiosa, aunque su contribución, muchas veces, no sea tan visible y reconocida. Necesitamos ponerla en valor en la comunidad del saxofón madrileño.

Por eso, me gustaría acercarme y conocer las aulas de saxofón de los conservatorios profesionales. Iniciar una relación cercana y fluida en la que los alumnos del superior pudieran convertirse en espejo y estímulo para los estudiantes del grado profesional y elemental, y viceversa , que estos puedan venir al conservatorio superior a convivir con nosotros en nuestra jornada habitual. De hecho ya hemos dado el primer paso en esa línea de actuación. Este mismo curso visitaremos los Centros Integrados de Música de nuestra comunidad autónoma, el Padre Antonio Soler y el Federico Moreno Torroba, y los Conservatorios Profesionales de Amaniel y Arturo Soria donde presentaremos el proyecto artístico que estamos desarrollando en el RCSMM.

Estoy realmente esperanzado en que este encuentro sea el primero de muchos otros que están por venir.

Interpretación y SIGMA Project

 4. Me gustaría comenzar esta sección haciendo un pequeño homenaje al recientemente fallecido Maestro Jean-Marie Londeix. Un saxofonista y maestro legendario que comulgaba con vuestro proyecto del  SIGMA Project. ¿Algo que quieras significar de vuestra relación con él?

Jean-Marie Londeix ha sido realmente un mentor para mí y para el SIGMA Project. Ha estado presente en las diferentes etapas de mi carrera, y por consiguiente también conocedor profundo del proyecto con SIGMA Project desde sus comienzos en 2007. Siempre recordaremos sus palabras de apoyo y aliento, sus consejos y sobre todo, su ejemplo de vida. Nos ha prologado conciertos, hecho crítica a cada uno de los proyectos discográficos que hemos presentado, nos ha aportado consejos valiosos sobre la línea a seguir con el grupo y ha estado presente en los conciertos que hemos ofrecido en los congresos mundiales en los que Sigma ha participado. En fin, siempre le hemos tenido cerca, y siempre le tendremos con nosotros en el recuerdo.

Jean-Marie Londeix ha sido un estudioso del saxofón incansable que ha utilizado permanentemente toda su energía y sabiduría en favor del saxofón, atento a situar al instrumento en un lugar privilegiado dentro del circuito internacional reivindicando sus cualidades tímbricas imprescindibles en la composición contemporánea.

La última vez que estuvimos con él fue en febrero de 2024, un año antes de su fallecimiento, coincidiendo con el concierto homenaje que se hizo en Burdeos al compositor Thierry Alla presentando un disco monográfico de su música en el que SIGMA Project participó interpretando Chaman, pieza para cuarteto de saxofones bajos y electrónica estrenada en 2010 en el  Festival Internacional de Alicante, y que Thierry nos dedicó.

En ese encuentro, Jean-Marie estuvo acompañado por otra personalidad muy relevante de la historia de nuestro instrumento, Daniel Kientzy. Con ellos estuvimos intercambiando anécdotas y momentos curiosos de nuestros viajes, y Jean-Marie con sus noventa y dos años seguía como el primer día, interesándose por nuestra agenda de conciertos, por los estrenos que íbamos a realizar próximamente, por los compositores jóvenes que estaban emergiendo en los últimos años en España, en definitiva , una conversación realmente enriquecedora con la que nos seguía nutriendo y estimulando. ¡Todo un ejemplo de vida! Siempre estará con nosotros.

5. Habéis trabajado con compositores como José María Sánchez Verdú, Alberto Posadas o Mauricio Sotelo ¿Cómo se gestiona el diálogo entre intérprete y compositor cuando se crean obras nuevas tan exigentes?

Me vas a permitir que haga un poco de intrahistoria antes de contestar a tu pregunta.

Foto: Fermín Rodríguez

Mi primera obra de estreno la presenté en 1994, en las jornadas que organizó Manuel Miján en torno al saxofón en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid con motivo del 100 aniversario de la muerte de Adolphe Sax. Una obra escrita para saxofón tenor y voz soprano titulada Uárdhā de la compositora y cantante Pilar Jurado.

Ese primer estreno surgió por la cercanía entre Pilar y yo porque fuimos compañeros durante varios cursos en el conservatorio donde impartimos clase, el desaparecido Ángel Arias Maceín de Madrid que posteriormente se reconvirtió en el Centro Integrado de Música Federico Moreno Torroba.

De esa relación cercana, y después de profundizar en la música de Pilar apreciando la sensibilidad y energía que sus obras transmitían, me decidí a proponerle que escribiera para saxofón. Tras esa primera obra, vieron su luz otras piezas en las que Pilar siguió utilizando el saxofón. Recuerdo, por ejemplo, el encargo que le hicimos tres años más tarde el Cuarteto Orpheus, formado por Manuel Miján, Ángel Luis de la Rosa,  Rogelio Gil y yo mismo, de una obra para cuarteto de saxofones y orquesta, Iarbatha, que estrenamos con la Orquesta Sinfónica de Valencia en el Palau de la Música de esa misma ciudad con motivo del XI Congreso Mundial de Saxofón celebrado en Valencia en el verano de 1997.

Después de esas primeras experiencias han venido múltiples estrenos de obras para saxofón solo, saxofón y orquesta, saxofón y ensamble, de compositores tan reputados como Alberto Posadas, Jesús Torres, José Manuel López López o José María Sánchez Verdú, y por supuesto, obras para cuarteto de saxofones realizados con mis queridos colegas del SIGMA Project, con quien hemos estrenado más de ochenta obras hasta el momento. Compositores como los ya citados López López, Posadas, Verdú o Torres que también han compuesto obra para SIGMA Project, además de otros importantes nombres propios de la composición internacional como Luis de Pablo, Félix Ibarrondo, Mauricio Sotelo, Simone Movio, Raphaël Cendo o Liza Lim.

Cada uno de esos estrenos ha significado una aventura diferente. El encargo de una nueva obra es como iniciar un largo viaje, nunca sabes cuáles van a ser los avatares del mismo. Por mucho que lo planifiques con minuciosidad siempre hay detalles que te sorprenden o te hacen modificar el itinerario. Ocurre lo mismo en la relación con un compositor y en el desarrollo del encargo hasta llegar a la fecha de estreno.

Cada compositor tiene su personalidad, su forma de trabajar, y antes de proponerle algo concreto debemos conectar con su mundo estético imaginándonos cómo el saxofón se comportaría dentro de él. Posteriormente, una vez estudiada su estética, debemos preguntarnos y decidir cuáles son los materiales que vamos a presentarle. A partir de ahí, y después de las sesiones de trabajo que se requieran, el compositor desarrolla la obra con o sin el contacto con nosotros dependiendo del estilo personal que cada uno tenga, hasta llegar al día del estreno. En ese momento, cuando haces sonar la partitura, es cuando percibes si la obra va a tener recorrido o no. Por lo general, las obras en las que la carga idiomática del lenguaje propio del compositor está en equilibrio con respecto al material más orgánico procedente del saxofón, son las que van a tener, casi con toda seguridad, un largo recorrido futuro.

6. ¿Qué momento destacarías en la historia de SIGMA que te haya marcado especialmente como músico?

 Después de dieciocho años de biografía con SIGMA Project han habido muchos momentos dentro y fuera de los escenarios que me han enriquecido como músico. Del tiempo fuera del escenario  destacaría las vivencias en las sesiones de trabajo con los compositores. Esos momentos de complicidad en las sesiones de exploración e investigación en los que el compositor te pide algo especial, algo diferente, algo que no está en los manuales del instrumento, son momentos realmente inspiradores. La propia situación genera una creatividad inesperada y profunda que nutre la futura obra. Son momentos realmente mágicos y enriquecedores.

Sobre el tiempo en los escenarios, hay una imagen que es recurrente  y que me llena de emoción siempre que pienso en ella, es la interpretación de la obra La bocca, i piedi, il suono de Salvatore Sciarrino, una obra para cuarteto de saxofones altos solistas y cien saxofones en movimiento. Para mí es una obra icónica de nuestro repertorio porque aúna la esencia de lo que significa ser músico, hacer música en común creando un espacio sonoro irrepetible gracias a la aportación de esos cien saxofonistas que ayudan a los solistas a crear un nuevo sonido móvil, casi esférico. Es realmente un momento inspirador e irrepetible. Y lo hermoso de nuestra relación con esa obra es que la hemos podido interpretar en muy diferentes lugares a lo largo del tiempo, en Madrid, en Valencia, en Bogotá y en Ciudad de México. En cada una de esas ciudades, conseguimos reunir a cien saxofones de muy diferentes procedencias para hacer realidad el sonido de Sciarrino. ¿Qué mejor experiencia que esa?. Merece la pena ser músico para vivirla, y me siento afortunado por ello.

 7.Hemos pasado de tener españoles finalistas en los principales concursos de saxofón mundiales a todo lo contrario ¿Qué opinas que puede estar pasando con el saxofón en España?

España sigue siendo el granero del saxofón en Europa. Hemos logrado en tan solo dos décadas que nuestros saxofonistas sean un referente en los países de nuestro entorno. Los centros de enseñanza superior de Francia , Suiza, Bélgica o Alemania, están repletos de saxofonistas españoles.

Comentas que se han conseguido éxitos importantes en años precedentes y que ahora no los estamos consiguiendo. Bajo mi punto de vista, es una situación lógica. No hemos sido capaces de adaptarnos la nueva situación que se ha producido en los últimos años con la irrupción del saxofón ruso como paradigma del virtuosismo.

Los primeros estadios en la consecución de los niveles de máxima excelencia son relativamente fáciles de conseguir. Ha sido ahí donde hemos conseguimos grandes reconocimientos, sin embargo en la situación actual necesitamos alcanzar metas todavía más ambiciosas. En estos momentos debemos concienciarnos que para alcanzar ese otro nivel todavía más excelso tenemos que esforzarnos de otra manera.

Un ejemplo claro donde vernos reflejados es en la práctica  de la escalada extrema en la que se suben picos de seis mil metros de altura e intentan, con la misma preparación, alcanzar alturas todavía más altas. Sin ser especialistas, enseguida concluimos que es imposible hacerlo. Para el primer objetivo nos tenemos que preparar muy bien, pero subir todavía más alto requiere un esfuerzo suplementario, una preparación que sobrepasa los niveles de excelencia, necesitando una preparación diferente, utilizando métodos alternativos que incluyan nuevas formas de acometer el estudio del cuerpo y la mente.

En nuestro instrumento pasa exactamente eso, hemos llegado a un punto en la consecución de niveles de excelencia que, para seguir ascendiendo debemos diversificar la metodología a utilizar. El esfuerzo, la dedicación, la insistencia en el estudio no son suficientes. Tenemos que cambiar los paradigmas de la excelencia si queremos competir por ser los primeros. Tenemos las capacidades para conseguirlo, pero debemos implantar métodos que nos permitan conseguirlo.

En España tenemos el ejemplo claro donde vernos reflejados para poder aprender de su experiencia. Se llama Kílian Jornet, es catalán y es quien ha revolucionado la manera de acometer retos casi sobrehumanos en el mundo del alpinismo extremo. Es conocido en el mundo entero por sus récords de velocidad en montañas icónicas como el Everest y por su proeza de escalar los 82 picos de los Alpes de más de 4.000 metros en tan solo 19 días. Su filosofía se basa en la consistencia, la curiosidad y una profunda conexión con la naturaleza, priorizando la calidad sobre la cantidad y la sostenibilidad. Su preparación enfatiza el trabajo de base constante, la diversificación del tipo de entrenamiento y una nutrición intencionada pero sencilla. Su mentalidad también incluye la aceptación de los obstáculos y el equilibrio entre vida social y el silencio necesario para el entrenamiento.

En definitiva, Kílian utiliza técnicas de alto rendimiento basadas en la diversificación de los métodos, aceptando los retos de una forma más natural y escuchando su cuerpo.

En música, nosotros podemos adoptar esas mismas estrategias, diversificando la forma del estudio, introduciendo técnicas de otras ramas del arte, profundizando en el trabajo del cuerpo a través de la meditación y otras técnicas, generando una verdadera actitud artística en nuestra actividad, buscando en todo momento la inspiración sensible conectada con la música que queremos hacer, y enriqueciendo nuestro repertorio con obras de estéticas actuales. En definitiva, teniendo una mentalidad más amplia y permeable, asumiendo la cultura del esfuerzo y la inspiración como parte del camino de la superación.

8. ¿Qué proyectos personales o con SIGMA tienes en el horizonte cercano?

 A nivel personal, en estos momentos, mi energía la quiero focalizar en desarrollar el repertorio con electrónica. Durante mi carrera he tendido diferentes fases en las que he puesto el foco de atención en algunos de los apartados del mundo del saxofón desatendidos o poco fomentados, como por ejemplo el trabajo que he hecho durante años sobre el saxofón bajo, desarrollando su repertorio como solista, fomentando la creación de música de cámara que incluyera el instrumento, y también generando un repertorio de cuartetos en el que se utilizará este maravilloso instrumento, del que podemos decir que aglutina todas las cualidades tímbricas de la familia del saxofón.

En el momento actual, cuando ya hemos traspasado el primer cuarto del siglo XXI, donde lo virtual está empezando a formar parte de la vida real, donde la inteligencia artificial y el chat GPT están “rodeando” al ser humano y donde la frontera entre lo real y lo virtual está tan diluida, ahora es un buen momento para reflexionar sobre ello a través del sonido del saxofón, quizás lanzando un mensaje que muchas veces se nos olvida: sin nosotros el sonido no existe. Nuestro espacio vital como intérpretes sensibles sigue siendo imprescindible, debiendo hacer de la tecnología una herramienta para seguir buscando la creatividad artística que es la esencia para el ser humano.

Y con respecto a los planes con mis queridos colegas del SIGMA Project tenemos varios proyectos interesantes en el futuro inmediato.

Una de nuestras líneas de acción desde la constitución del cuarteto es la de generar un repertorio nuevo para cuarteto de saxofones de los principales compositores vivos del momento que quedara plasmado en un registro discográfico. Con ese criterio han visto la luz trabajos tan hermosos como el ciclo de cuartetos de la Poética del laberinto de Alberto Posadas, o el ciclo Khôra de José María Sánchez Verdú, además de otros trabajos discográficos sobre Simone Movio, o los realizados sobre compositores mexicanos o el último registro que acabamos de presentar sobre compositores colombianos.

En esa línea de acción, ya estamos trabajando sobre nuestro próximo disco monográfico en torno a una de las figuras internacionales más importantes del momento, Chaya Czernowin. El próximo mes de mayo presentaremos en concierto el trabajo que ha desarrollado pensando en el saxofón, Undersong, una obra de 50 minutos de duración en la que desplegamos todo el “arsenal sigmático” utilizando, además del cuarteto tradicional, instrumentos poco utilizados como el saxofón sopranino y el saxofón bajo. Una vez realizado el estreno de la obra que tendrá lugar en el Resis Festival 2026 de A Coruña tenemos previsto meternos en el estudio de grabación para acometer su registro discográfico.

Y con respecto al circuito de conciertos, tenemos varias citas destacadas en los próximos meses que, además del ya citado estreno de la obra de Chaya Czernowin en A Coruña, nos situará en la ciudad alemana de Weingarten en noviembre de 2026 donde presentaremos nuestro trabajo en el Weit! Neue Musik Weingarten Festival.

9. Después de tantos años tocando, enseñando y estrenando… ¿Qué sigue motivándote cada día a seguir con el saxofón?

Mi forma de entender el mundo es a través del sonido, de la música, del saxofón. Dicho de otra manera, gracias a la Música le doy sentido al mundo. El sonido forma parte intrínseca de mi identidad, y esa “necesidad de sonar” es a menudo más fuerte que los desafíos que me plantea la edad como el trabajo requerido para estar en forma o la necesidad de buscar ese círculo virtuoso de la creatividad. La pasión por la música y el oficio de ser intérprete son una fuente de energía que me hacen superar todos los obstáculos que puedan aparecen en el devenir vital.

 Desde muy pequeño me llamó la atención el “sonido móvil” de las bandas de música, de hecho me iba detrás de él soltándome de la mano de mi madre. Y la suerte que tengo es que esa necesidad por “atrapar” el sonido sigue viva en mi interior. Es como un tesoro que siempre he llevado conmigo.

10. Una última: ¿Qué obra le recomendarías a un saxofonista que busca reenamorarse del instrumento?

No se trata de recomendar un obra. La obra debe ser la herramienta, el medio para reenamorarse. Como nos decía Pablo Picasso cuando le preguntaban sobre cómo él encontraba la inspiración, su respuesta era categórica: “la inspiración siempre me pilla trabajando”.

Ese aforismo nos hace visibilizar el estado de la cuestión. Es clave la práctica, ponernos en acción, volver a sonar el saxofón. Hacer un poco de ejercicio, ponerse en forma físicamente, buscar las mejores cañas, ir construyendo el sonido sin atajos, soplando, sintiendo el cuerpo, ser constante en la práctica, recuperar la sensación de superación, que hoy suene un poquito mejor que ayer, recuperar la sensación de bienestar. En definitiva, generar un entorno propicio para la inspiración, para la creatividad.

Y después de eso, de repente, casi sin darte cuenta, te encuentras con la partitura en tu atril que te ha hecho recuperar el amor por la música y por el saxofón.

Bogotá, 25 de octubre-2 de noviembre de 2025

SaxRules: Muchísimas gracias maestro.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.